Acudía a tu auxilio de forma inmediata, "Hola, qué tal?", tu sonrisa y perdí por goleada. Te apoderaste al instante de mi ocio, y al fin y al cabo, pude entender que hiciste negocio.
Una ráfaga de balas seductoras no lograban vulnerar una coraza idiota y con mi seguridad ya en la miseria, fuimos por un café, juntos, los 3: Vos, yo y tu histeria.
Quién dijo que no se puede combinar inconstancia, inconciencia y lealtad? Que es imposible dar un paseo un día a tu cielo, un día a mi infierno?
Estoy seguro, y me juego mi alma loca, que no debe existir boca como esta, en el mundo entero.
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